“…Creo que todos los humanos entramos en la existencia sin saber distinguir bien lo real de lo soñado; de hecho, la vida infantil es en buena medida imaginaria. El proceso de socialización, lo que llamamos educar, o madurar, o crecer, consiste precisamente en podar las florescencias fantasiosas, en cerrar las puertas del delirio, en amputar nuestra capacidad para soñar despiertos; y ay de aquel que no sepa sellar esa fisura con el otro lado, porque probablemente será considerado un pobre loco…”
Rosa Montero
La loca de la casa
Por mirar un mate que había decidido suicidarse en un alambrado, casi estrangulo una rama que se enredó en mi zapato. Yo liberé los personajes que ellos disimulaban, ellos se adueñaron de los que yo alimento.
Ellos me pensaron, yo los pensé.
Jugando resolvimos salvarnos, nada más.
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