“No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.
“Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.”
Juan Gelman
Los saco, los desempolvo, los releo, los acaricio con ternura… los guardo.
Arañan los cajones, piden aire, exigen justicia. Vuelvo a recorrerlos, me detengo en un verso, les propongo tachaduras, verbos nuevos, una coma, tres silencios. No aceptan.
Estos muchachos chuecos y entrañables no reconocen mi mano con arrugas, ellos quieren salir al mundo a decir lo suyo…y qué puedo hacer yo, sino teclearlos aquí, para que por fin amanezcan.
"Yo sé que aunque esta esla verdad no es toda la verdad, lo que pasa es que el resto de la verdad no duele tanto" (J.E. Adoum).
Quedamos a mano. Estamos en paz.
“…por el dolor pasean como niños
bajo la lluvia ajena/una mujer
habla en voz baja con sus pedacitos
como acunándoles…”
bajo la lluvia ajena/una mujer
habla en voz baja con sus pedacitos
como acunándoles…”
J. Gelman
Los retazos de océanos enteros
caen de la tijera
y humedecen la alfombra
donde ella
recostada en su lecho de cemento
zurce empecinadamente orilla con orilla,
llenando de bolsillos la memoria
Afuera es gris y ajeno
En la chimenea arde la piel de papel
los gestos borroneados
la tinta del último argumento
No quiero
que me agarre la noche
envolviendo muecas de celofán
en el destiempo del lenguaje
Prefiero
la certera puntería
de los dedos implacables
los verbos descarnados
la afonía del buen ciudadano
el asombro del que aún ejerce
Elijo
mi mano indecente
dibujando el filo del absurdo
en las ventanas clausuradas
hasta que se apague el aire
azote la intemperie
y toda la piel
vuelva a su cuenco
oxidado
Se abrazan sin dedos
beben copas vacías
sonríen sin arrugas
dan golpes contra el viento
Creen que están vivos
Por qué a veces las palabras
se incrustan entre los dientes
como agujas
como astillas de vidrio
se entierran en la lengua
Por qué pregunto
se empoza todo el dolor
en la garganta
y duele
la saliva agria
como una gran navaja
Por qué
la boca se torna un tajo
un paréntesis triste
un arma de fuego
sin calor ni puntería
Por qué, quisiera saber
se vacían los nombres
se secan los adjetivos
se pronuncia pájaro sin alas
amor sin acento
vida como muerte
Hay días
de tablitas inclinadas
y todo lo que pongas
sobre las horas
caerá
inevitablemente
al pozo de la llaga
Hay domingos
Que no cicatrizan
No me alimento
De la profundidad
del pozo
la altura de la caída
queda medida
en la fiereza del ascenso
Que se pongan de pie
Que avancen
Que tiren la primera piedra
que tiren la segunda y se aguanten
Que peguen su mirada a la cal
Que escuchen
Que sientan
Que sepan
cómo he decidido
desagonizar
Despechada
como el mejor bolero
Fiera
como todas las puñaladas
de un tango
la nostalgia
En esta ciudad
de plazas sin bancos
de esquinas sin boliches
de calor sin verano
y rejas sin ventanas
No imaginas cuánta tinta
sudaron los ojos
para dejar la hoja
intacta
Hay una memoria
pulmón envenenado
techo con renglones
donde alinear los duendes
Pero hay otra
insolente y colectiva
dolor con apellido
ley absoluta de los plurales
Volver
Ella nunca más
podrá mirarse
en un espejo
entero
“En todo caso sé que nada de lo escrito en el exilio está apartado de país, siempre estuvo lleno del país. Lo sigue estando. En realidad, es imposible sacar los pies fuera del alma del país.”
“Pero ¿soy el único exiliado de sus cosas? ¿Y la gente que no puede volver, por ejemplo, a los restos de los hijos que perdió?, ¿y la gente que no puede volver a la justicia que se le debe, al salario, a la cultura, a los servicios sanitarios, a la educación que se le debe y a la que no puede volver? Son millones los que están exiliados….”
Juan Gelman

Mañanita con mate y tus poemas de aquella Ma Noel que te trajo hasta esta que ahora sos... De cada uno te diría algo, de todos te digo, emoción honda... Me conquista tu brevedad, tu forma chiquita de decir cosas enormes.
ResponderEliminarQué bueno compartir ese mate mañanero contigo Mónica, seguramente la emoción se conjuga con tu forma chiquita de hacer cosas enormes
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