martes, 21 de agosto de 2012

                     

Bien valió la demora...
. En la última edición del prestigioso festival de cine Berlín, la Berlinale, La demora obtuvo el Premio especial del Jurado Ecuménico. También ganó el premio de los lectores del diario berlinés Der Taggesspiel

 La película uruguaya La Demora, dirigida por Rodrigo Plá, recibió el máximo galardón de la octava edición del Latin American Film Festival (LAFF), celebrado en la ciudad holandesa de Utrecht.

 La demora", del uruguayo Rodrigo Plá, recibió el premio a la mejor película y otros cinco galardones en el Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra, en la capital de Costa Rica. 


  

María Noel Gutiérrez / Carmen en La Demora


-Te llamo para convocarte al casting de una película, te interesa?
-¡Una película!...bueno no sé…pero… ¿te parece?...yo no soy actriz y…
-Si te estoy llamando es porque creo que podés hacerlo
-¿Y cuándo es?
-Mañana, a las 16hs, aquí
-Ya, ¿mañana?…pero… está bien…voy.

Al colgar pensé que estaba totalmente loca en haber aceptado, iba a hacer un papelón.

Un año atrás en una cena de amigos, uno de ellos (con quien mantuve esta conversación telefónica) comenta que realiza talleres de actuación ante cámara y me cuenta cómo se desarrollan.  Interesante, pensé. Ponerse en la piel del otro de alguna manera formaba parte de mi trabajo diario; pero hablar, pensar, vestirse, gesticular, vincularse, como un otro, resultaba un desafío seductor.

Cuando llego al casting y leo el parlamento del personaje creí que se trataba de una broma. Tenía que interpretar a una asistente social que en una noche invernal montevideana intentaría convencer a una persona en situación de calle de ingresar a un refugio...

¡Me habían hablado de una ficción  y esa era prácticamente mi tarea cotidiana!
 En la vida real y a pocas cuadras del set  yo coordinaba un Refugio Nocturno de Hombres Crónicos de Calle, hombres despojados de todo, fundamentalmente de autoestima y de esperanza.

Después de repetir varias veces la escena, me comunicaron que de haber novedades me llamarían.  Mientras caminaba hacia el Refugio me dije: "Bueno, ya está, ya sé lo que es un casting, ahora a trabajar".

Semanas después suena el teléfono y me anuncian que quedé seleccionada, pero que el director quería probarme en otros personajes. Nuevo desafío, nuevos temores, nueva decisión.  Allá fui.

El encuentro con Rodrigo fluyó tan naturalmente  que desarmó cualquier estereotipo que pudiese tener sobre los directores de cine.  Hombre cálido, afable y  agudo, rápidamente logró atenuar mis ansiedades y  generar un clima propicio para el ensayo.

Recuerdo la tarde en que conocí a Roxana Blanco y a Carlos Vallarino (mi hermana y mi padre en la ficción).

_ ¿Qué tal? Así que soy tu hija desamorada
_ Eso parece, sos actriz?
_ No, soy psicóloga social
-  Vos sos actor claro!
- No, soy arquitecto

Debo confesar que este pequeño diálogo ayudó a distenderme.

Y lo que siguió fue una vivencia fantástica e insospechada.

Tal vez de las cosas que más me marcaron fueron la sencillez y la profundidad de mirada de Rodrigo Plá y Laura Santullo para recrear en la pantalla una realidad tan cruel sin bastardearla.

Hubiera sido fácil caer en la trampa de lo  panfletario, de lo compasivamente exhibicionista. Pero el respeto, la sensibilidad y el compromiso con que abordaron la temática, unido a su profesionalismo hacen de La Demora, no sólo una película  considerada de interés nacional sino, una creación artística que  permite develar y desnaturalizar  situaciones  que muchas veces vemos y muy pocas miramos.

La experiencia de los días de rodaje fue casi lúdica, iba de asombro en asombro, descubriendo las costuras, el revés de aquello que desde una butaca nunca hubiera imaginado.  Todo el  equipo de producción, que tanto nos contuvo y nos mimó, indudablemente potenció el disfrute. Y a todo esto, sumo el enorme  privilegio de interactuar con Roxana Blanco que, desde su genialidad y su generosidad me enseñó el placer de cada gesto.

Me alegro de  haber tenido el coraje (o el desparpajo) de haber dicho SI, porque hoy puedo celebrar el honor de formar parte de este colectivo humano y artístico que no demoró en calar hondo.

Desearía de alma compartir con ustedes el estreno, ese  momento mágico tan esperado, pero…La Demora  me fue llevando a otros lugares (como dicen los franceses, parece que “me dejó una pulga en la oreja”) y ese día estaremos presentando una obra de teatro sobre la humanización del parto (Nacer) en Nueva York…

¿Vocación tardía? No sé, en todo caso la convicción de que las palabras pobladas de gestos, de paisajes, de emociones, de climas, de silencios, siempre llegarán más lejos. Gracias.

A modo de Posdata:
Cada vez que me cruzo en alguna esquina de Montevideo con  el Sr Julio García Bigatti, usuario del Refugio, quien participó como extra en La Demora, lo pongo al tanto de los últimos premios de la película y él, con una sonrisa de orgullo me dice: “Acordate que tenemos que ir juntos al estreno  porque somos actores.”




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